Antes de convertirse en ruinas abiertas al viento, este lugar fue una de las escuelas oficiales de vuelo sin motor de la posguerra española.
En el nuevo documental, sobrevolamos la antigua Escuela de Vuelo sin Motor de Somosierra, un enclave de alta montaña donde durante décadas se enseñó a volar en silencio.
En lo alto del puerto, entre la piedra, la hierba y el cielo cambiante, aún quedan en pie los restos de un lugar que hoy parece perdido.
A simple vista son solo edificios abandonados, pero entre estos muros vacíos sobrevive la memoria de una historia técnica, humana y patrimonial casi borrada.
De la montaña al aire
La escuela nació en 1942 como una instalación oficial vinculada al Ejército del Aire, en un paraje duro y aislado que reunía las condiciones necesarias para la formación en vuelo sin motor.
Aquí se acondicionó el terreno, se abrió la carretera de acceso y se levantaron el hangar y los edificios de alojamiento para alumnos y personal.
Somosierra no era un aeródromo cualquiera.
Era un lugar de viento, desnivel y aprendizaje exigente, donde el aire formaba parte del paisaje y también de la enseñanza.
Un vuelo silencioso
Durante años, esta escuela fue uno de los escenarios donde España aprendió a volar sin motor, con planeadores ligeros, instrucción en tierra y vuelos breves pero decisivos en la formación de pilotos.
La actividad combinó distintos sistemas de lanzamiento, primero por sandows y más tarde por torno, en una configuración muy singular adaptada a la montaña.
El documental recorre ese pasado desde el aire y desde la tierra, mostrando la amplitud del enclave, las laderas, las antiguas pistas y la arquitectura que aún resiste.
También recupera la dimensión emocional de un lugar donde hubo alumnos, instructores, disciplina, riesgo y una forma de volar casi silenciosa.
El abandono de un patrimonio
Con el paso del tiempo, la actividad fue decayendo hasta el cierre del conjunto en la década de 1980, seguido por años de abandono, deterioro y expolio.
Hoy permanecen el hangar y el edificio principal, pero el estado del conjunto refleja la fragilidad de un patrimonio que ha quedado sin la protección que merece.
Lo que fue escuela pionera es ahora una ruina vulnerable.
Y, sin embargo, entre el viento del puerto y la soledad de estas construcciones, todavía puede sentirse la grandeza de lo que ocurrió aquí.
Un paisaje que recuerda
Este nuevo vídeo es un viaje por uno de los lugares más singulares y olvidados de la sierra madrileña.
Una historia de aviación, montaña y memoria que transforma unas ruinas abandonadas en el rastro visible de un tiempo en el que aprender a volar era enfrentarse al aire con paciencia, técnica y silencio.
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