Historia y Leyenda
Patones de Arriba es un pequeño pueblo de la sierra norte de Madrid, convertido hoy en un auténtico museo al aire libre de arquitectura tradicional en pizarra y en un destino muy popular para senderistas y excursionistas de fin de semana.
Está situado en las estribaciones de Somosierra, dominando desde lo alto el valle del río Jarama, al que se accede por una carretera estrecha y sinuosa construida en la Segunda República. En 1999 fue declarado Bien de Interés Cultural por la excelente conservación de su caserío de pizarra, sus calles empedradas y su paisaje rural.



Sus casas, apriscos y tejados son de pizarra, y conserva elementos singulares como los lavaderos de piedra con cubierta de troncos, el pequeño cementerio cercado también con pizarra y farolas de forja que apenas rompen la estética tradicional. La antigua iglesia de San José se ha transformado en centro cultural y de iniciativas turísticas, con sala de exposiciones y oficina de información.



Buena parte de la fama de Patones procede de la leyenda del “Rey de los Patones”, una monarquía local hereditaria que, según se cuenta, se mantuvo hasta el siglo XVIII y llegó incluso a cartearse con Felipe II.
Una versión sitúa el origen del pueblo en una alquería fundada al final de la Edad Media por los hermanos Juan y Pero Patón, conocidos como “Los Patones”, y el nombre de Patones de Arriba se generaliza cuando, en los años sesenta del siglo XX, se crea en la vega del Jarama el nuevo núcleo de Patones de Abajo.


Tras quedar casi abandonado, Patones de Arriba fue recuperado por forasteros que rehabilitaron las casas y servicios, devolviendo la vida a este conjunto de pizarra que hoy es uno de los pueblos más visitados de la Comunidad de Madrid.


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